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sábado, 16 de junio de 2012

16 De Junio 1955: "El bombardeo ignorado, una vergüenza nacional”


Este acontecimiento se inscribe en la serie de masacres provocadas por la violencia burguesa-oligárquica de la Argentina con sus influencias foráneas imperialista defensores de las políticas neo-liberales, privatista y mezquinas. Fue precedido por las represiones de la Semana Trágica y a los obreros huelguistas de la Patagonia en 1921. Quizás fue también el prólogo del golpe que el 16 de septiembre del mismo año derrocó al presidente Juan Domingo Perón.

La masacre de junio de 1955 tiene una continuidad política y en sus componentes personales con el golpe del 24 de marzo de 1976, como señaló el compañero y quien fuera secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, al presentar en 2009 los resultados de una investigación sobre el bombardeo a Plaza de Mayo.

Según la investigación del Archivo Nacional de la Memoria, el bombardeo del 16 de junio de 1955 provocó la muerte a 400 personas, la mayoría civiles, con 200 heridos mutilados; fue perpetrado por más de 30 aviones de la Marina y la Aeronáutica, bajo órdenes de un grupo dirigente cívico-militar.

Cuatrocientos muertos y ni un sólo nombre! Acaso fue una muestra de buena voluntad en favor de una reconciliación de la sociedad argentina con sus victimarios, que se enrosco en indigna complicidad cuando el vende patria Menem besó en la mejilla al fusilador Isaac Rojas, asistió a su velatorio e hizo “la vista gorda” al fruncir el ceño cínico con el genocida indultado -por él- Emilio Massera y el obediente-debido represor Alfredo Astiz.

Cuatrocientos es sólo un número, la muerte de cada uno de los inocentes caídos en Plaza de Mayo es la verdadera tragedia. Fiel a ello, no sólo habrá que restituir la identidad a todos los que se puedan exhumar de esta amnesia inducida.

La reconstrucción histórica, que era una antigua deuda, llevó dos años de consultas a fuentes como los registros de cementerios, de hospitales y policiales, partidas de defunción y entrevistas a familiares de las víctimas y testigos presenciales. Un hecho que nunca se debatió, en la profundidad y en la importancia que merece dentro de la política nacional, fue un crimen de lesa humanidad que la historia y la justicia aún se empeñan en ignorar.

El silencio histórico impuesto sobre la matanza del 16 de junio de 1955 en el que intervinieron los medios como el diario Clarín y la Nación y las corporaciones económicas con fuerte raíces dentro del Estado; que permitió 20 años después se pudieran concretar los horrendos crímenes del Proceso de Reorganización Nacional.

Es cierto que algunos de aquellos sicarios y sus autores ideológicos ya no los podrá alcanzar el látigo de la justicia para que paguen su monstruosidad, porque han ido muriendo, no en prisión como debió haber sido, sino sustraídos a la ley por un carcinoma o un infarto justiciero. No obstante, gracias a la política de derechos humanos implementada por el compañero Néstor Kirchner desde el año 2003 se realizo una investigación con carácter de Política de Estado, desenmascarando definitivamente a estos asesino y genocidas -aunque más no sea post mortem- para que los argentinos conozcan de una buena vez, quienes han sido algunos de los tantos verdugos que ha tenido la patria que aterrorizada con la persecución, secuestros y muertes para no volver a cometer los mismos errores.

Pido que Esto Nunca Más Se Repita, con
Memoria Verdad y Justicia




Dina E. Cardoso
Sobrina Avelino Bazán

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Nada más justo que tu artículo con relación al asesinato masivo de aquél 16 de junio de hace 57 años.

Cuanta tinta y palabras se han originado en los dos atentados del 17/3/92 contra la embajada de Israel y del 18/7/94 contra la AMIA. De ellos tampoco hay grandes resultados en lo concerniente a la investigación y castigo de los responsables. Entre ambas tragedias se registraron 114 muertes y 540 heridos. Fueron producto de ataques terroristas.

Pero mucho peor fue con las víctimas de aquel espantoso jueves 16 de junio, un día como el de ayer, neblinoso, frío, otoñal y gris. Las víctimas fueron algo más numerosas que las de los dos acontecimientos anteriores mencionados en conjunto: más de 300 muertes y más de 700 heridos.

Pero no fue un ataque terrorista. No. Fue el "bautismo de fuego" de nuestra aviación naval. Si. Nuestras propias fuerzas armadas. Contra gente que, recién pasado el mediodía, iba en su diario quehacer atravesando Plaza de Mayo y sus inmediaciones. ¿Alguien se detuvo a considerar la cantidad de personas que se mueven por esa zona a las 12:40 de un día hábil? Bueno, hace 57 años era exactamente igual. Mucha gente. Gente común. Trabajadores, empleados, estudiantes, paseantes.

Tenía 14 años y vivía a 4 cuadras de Plaza de Mayo, en un viejo departamento ubicado en la esquina de México y Paseo Colón. Acababa de llegar del cole y - con mis viejos - nos preparábamos para almorzar. Yo, como muchas otras personas hoy jovatas, recordaremos ese instante de la explosión de la primera bomba a las 12:40, como si hubiera sucedido ayer.

Sin embargo una turbia conspiración mantuvo ese sangriento suceso del ataque de aviones con la inscripción "Cristo vence" a la población indefensa en un casi total mutismo. Si estamos viviendo otra era, ha llegado la hora de que escribiendo negro sobre blanco, se aclare ese cobarde ataque y se hagan públicos los nombres de todos los responsables, estén vivos o no.

Un respetuoso recuerdo para esas pobres víctimas ignoradas por la "democracia occidental y cristiana".

Saludos
Tilo, 71 años

Anónimo dijo...

Gracias por recordar este acto de lesa humanida,semilla de lo que fue el 76.Entre todos debemos mantener la meria del pueblo, para que Nunca más

Silvia Loustau