domingo, 15 de abril de 2012

14 DE ABRIL DE 1953: Los terroristas gorilas de ayer, los golpistas de hoy.


TODO EMPEZO UN 14 DE ABRIL DE 1953


En abril de 1953, Juan Duarte, hermano de Eva, renunció a su cargo de Secretario Privado de Perón (función que desempeñó desde la primera presidencia). En esos momentos preocupaba el desmesurado aumento del precio de la carne, ante lo cual el Presidente ordenó una investigación. Días más tarde en un discurso Perón denunció que tenía a su alrededor traidores. Duarte se suicidó.
La noticia fue explotada por la oposición y el 15 de abril la C.G.T. convocó a un acto de adhesión a su líder en Plaza de Mayo. Pese a los vaticinios de la oposición, que esperaban una plaza vacía, el aparato sindical funcionó a la perfección y el acto fue realmente masivo. Mientras se realiza el acto testimonial del Pueblo al Presidente Perón, para expresarle su decisión irrevocable de defender las conquistas sociales, políticas y económicas de la Nueva Argentina, la reacción oligárquica coloca una bomba en las escalinatas del subterráneo. El resultado de tamaña agresión, en medio de un acto que congregaba a miles de personas, fueron 5 muertos y varios heridos.


NOMINA DE FALLECIDOS:
Santa Festeggiatta de D'Amico (84 años)
Salvador Manes
León Roumieux, dirigente de madereros
Osvaldo Mouché, obrero del transporte
Mario Pérez, obrero del transporte
HERIDOS: 93
LISIADOS PERMANENTES: 19


Los manifestantes en represalia incendiaron el Jockey Club, símbolo de la aristocracia porteña, y atentaron contra locales de partidos opositores.
Comenzó a crecer la violencia de ambos lados y se sumó una conflictiva relación con la Iglesia Católica.


LOS HECHOS
Algunos pensaron, en su afán por hacer tambalear al régimen peronista, que este acto sería una buena oportunidad para dar un buen golpe de efecto. Y pusieron manos a la obra.


Miércoles 14 de abril de 1953
Según versiones publicadas en diferentes diarios de la época, fue un día antes del acto que “El Jefe”, “El Ingeniero” y “El Ayudante” se reunieron en un comercio cercano a Plaza Miserere con el fin de armar los explosivos que se utilizarían al día siguiente.
El local, de la firma Redondo Hnos. ubicado en la avenida Jujuy 47/51, entre Av. Rivadavia e Hipólito Yrigoyen, era el centro de actividades del Jefe. Allí solían fabricarse bombas, redactarse panfletos antiperonistas y organizarse reuniones políticas clandestinas. El Ingeniero armó tres bombas de diferente poder destructivo. La más pequeña tenía 30 cartuchos de gelinita y fue destinada al Hotel Mayo, ubicado en la esquina de Defensa e Hipólito Yrigoyen y que se encontraba en refacciones. Otra algo más potente, armada con 50 cartuchos de gelinita, fue colocada en el octavo piso del Nuevo banco Italiano. Ésta finalmente no estalló, por defectos en el mecanismo de relojería. Y la última y más poderosa, que contaba con 100 cartuchos, fue la que El Ingeniero y El Ayudante colocaron en la estación Plaza de Mayo de la línea “A” de subterráneos. La reunión habría terminado a altas horas de la madrugada del día siguiente, a poco de la hora señalada para entrar en acción.


Jueves 15 de abril de 1953
A la hora del comienzo del acto, según las crónicas, la plaza reventaba. Hacía 14 minutos que el General Perón desarrollaba su discurso, decía en ese momento:


(...) “He repetido hasta el cansancio que en esta etapa de la economía Argentina es indispensable que establezcamos un control de los precios. No sólo por el Gobierno y los inspectores, si no por cada uno de los que compran, que es el mejor inspector que defiende su bolsillo”.


“Y para los comerciantes que quieren los precios libres, he explicado hasta el cansancio que tal libertad de precios por el momento no puede establecerse. Bastaría un rápido análisis...”


Entonces se escuchó la primera explosión. Era la bomba que El Ingeniero colocó debajo de una heladera en la confitería del Hotel Mayo, que estaba cerrado por refacciones y al cual fue relativamente fácil acceder. Era la de menor poder, pero igualmente causó graves daños en el hotel y destrozos en las construcciones vecinas. Una de las cortinas metálicas fue arrancada de cuajo y muchas ventanas y vidrieras quedaron destruidas, sobre todo del lado de la calle Defensa. La calzada quedó cubierta de cristales rotos y se registraron algunos heridos. Se pudo ver al General Perón impartir indicaciones a algunos funcionarios que estaban junto a él, mientras levantaba sus brazos con la intención de infundir calma en el público. Y el discurso continuó.


“Compañeros: éstos, los mismos que hacen circular los rumores todos los días, parece que hoy se han sentido más rumorosos, queriéndonos colocar una bomba...”


Y en ese instante se escuchó otro estallido, mucho más potente que el anterior: era la bomba colocada en la estación Plaza de Mayo, de cuyas bocas de acceso comenzó a emanar humo. El Ingeniero la ubicó en una casilla, bajo un tablero eléctrico, en el andén. Los destrozos fueron cuantiosos y afectó a una formación estacionada e instalaciones fijas. Si bien las crónicas señalan que la estación estaba cerrada al público debido al acto, igualmente hubo 6 víctimas fatales. No nos consta si todas las muertes se registraron en la estación o si algunas son producto del estallido en el Hotel Mayo.
El 11 de mayo de 1953, gracias a investigaciones llevadas a cabo por personal de la comisaría 17° de la Policía Federal, se logró detener al Ingeniero. Su detención fue la culminación de un rastreo iniciado tras la caída de un avión en el Uruguay, que trasladaba al Jefe y al Ayudante al vecino país, presumiblemente en búsqueda del dinero suficiente para facilitar la fuga del Ingeniero, el principal autor de los atentados, al exterior. Los viajes de los integrantes del grupo subversivo al país hermano eran frecuentes y era costumbre utilizar documentos de identidad apócrifos. Justo en ese viaje trunco el Jefe utilizó una cédula de identidad expedida por la Policía Federal a nombre del Ingeniero. Este dato fue el punto de partida que permitió detenerlo junto a otras tres personas, en
un departamento de la calle Juncal al 2100, en el que se había refugiado mientras esperaba el dinero necesario para escapar a otro país. Tras su detención, el Ingeniero reconoció su participación en muchos atentados, entre ellos los del 15 de abril. Finalmente quedó alojado en la desaparecida Penitenciaría Nacional, que estaba ubicada en el solar que actualmente ocupa la Plaza Las Heras, en el barrio porteño de Recoleta.


¿Quiénes fueron el Jefe, el Ayudante y el Ingeniero?
La suerte de los tres principales participantes de esta historia fue dispar.
 a) el Ayudante: Carlos Alberto González Dogliotti, tras su liberación no se tienen mayores referencias de la suerte corrida por el.
 b) el Jefe: Arturo Mathov, tuvo cierta notoriedad pública al llegar a ser diputado nacional.
 c) el Ingeniero: Roque Guillermo Carranza, el mismo que recuerda la estación homónima del subte “D”


En junio de 1955, en el marco de una amplia amnistía política, recuperó su libertad. Y volvió a dedicarse a la política. Durante la presidencia del Dr. Arturo Illia ocupó la secretaría General del Consejo Nacional de Desarrollo, ente más conocido como CONADE. Posteriormente, tras la caída del gobierno de Illia, actuó como planificador en el seno de la Organización de las Naciones Unidas. Con la vuelta de la democracia el 10 de diciembre de 1983, en el gobierno del Dr. Raúl Alfonsín, ocupó la cartera del Ministerio de Obras Públicas que abandonó el 25 de Mayo de 1985 para pasar a ser el titular del Ministerio de Defensa debido al fallecimiento de Raúl Borrás, su antecesor en el cargo. Pocos meses después, el sábado 8 de febrero de 1986, falleció en circunstancias nunca aclaradas mientras nadaba en la pileta de su residencia oficial, en Campo de Mayo, luego de almorzar con un grupo de amigos y correligionarios de su partido.


La estación del subterráneo Inaugurada el 29 de diciembre de 1987, sobre la marcha las autoridades de Subterráneos de Buenos Aires sustituyeron al nombre elegido en primer lugar, General Savio, por el del Ingeniero.
¡Al autor del más trágico atentado en la historia de los subterráneos porteños se lo homenajeó con una estación en ese mismo medio de transporte contra el que atentó!.

Mordisquito Vuelve

3 comentarios:

  1. Enrique Mathov, quien creo que es hijo del terrorista denominado El Jefe, tuvo tambien su minuto de notoriedad como Secretario de Seguridad Interior del tristemente recordado gobierno de De La Rua.

    El mismo fue imputado junto con el Jefe de Policía Ramon Mestre por los 5 muertos en la salvaje represión desatada en Plaza de Mayo durante los disturbios del 20 de Diciembre de 2001.

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  2. Sí, yo quería saber si Enrique Mathov era algo del Mathov que nombran acá. Gracias caniches, saludos, Virginia.

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