miércoles, 4 de julio de 2012

Justicia para Bernardo Alberte y sus 30.000 compañeros.

Bernardo Alberte

De la Familia de Bernardo Alberte:

Queridos compañeros y amigos deseo compartir con ustedes mi serena alegría por la noticia sobre la detención del genocida General ( R.E.) Carlos Alberto Martínez ex Jefe de Inteligencia del Estado Mayor del Ejercito entre 1975 y 1978.

En el día de ayer el Juzgado Federal Nº 3 a cargo del Dr. Daniel Rafecas ordeno su detención y luego de interrogarlo le imputo el delito de innumerables casos de secuestros, desapariciones y torturas y puntualmente ser participe del asesinato de mi padre, Bernardo Alberte, ocurrido en la madrugada del 24 de marzo de 1976.

En mayo de 1976, todavía aturdidos por el inmenso dolor sobre la muerte de nuestro padre y sus circunstancias, la familia de Bernardo Alberte iniciaba una querella contra Videla responsabilizándolo por su asesinato. Así fuimos pasando por mas de una docena de juzgados que fueron declarando uno tras otro su incompetencia, hasta un juez de nombre Rafael Sarmiento tuvo la impudicia de decir “ a Alberte lo tiraron por la ventana a todos los peronistas habría que hacerles lo mismo”, los jueces nos hacían sentir crudamente la denegación de justicia.

Hoy ya han pasado mas de 36 años de aquel duro camino recorrido por el pedido de verdad y justicia, y nuestra obstinación por tan noble pedido sigue intacta como el primer día, esperemos que pronto logremos llevar a la justicia al jefe de la comisión militar que ejecutó el crimen, General (R.E.) Oscar Enrique Guerrero, quien en 1981, bajo Viola, llegó a ser Jefe de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, sucediendo a Camps.

Esto que hoy vivimos, no hubiera sido posible sin el acompañamiento de todos ustedes que amplificaron nuestro grito de verdad y justicia.

Quiero terminar con palabras de mi padre cuando a los dictadores de turno les señalaba:

“Nosotros les prevenimos que algún día vendrá el hombre sencillo de la Patria a interrogarlos. No los interrogarán sobre sus largas siestas en sus estrados, tampoco sobre sus discusiones estériles y vaciadas de contenidos, ni sobre su ontológica manera de llegar a las monedas, ni sobre sus justificaciones absurdas, crecidas a la sombra de la mentira. Un día vendrán los hombres y mujeres sencillos de esta tierra, a preguntarles qué hicieron cuándo la Patria se apagaba lentamente, qué hicieron cuándo los pobres consumían sus vidas en el hambre y la de sus hijos en la enfermedad y la miseria, qué hicieron cuando los “gringos” vinieron a imponernos esa nueva forma de vida “occidental” que todo lo corrompe y compra el dinero. Quizás para ese momento, la vergüenza que provoque el silencio como respuesta, no sea suficiente como castigo.”


Noticias Telam:

Nunca habia sido molestado e incluso había vuelto a la SIDE con Menem y Yofre 
Detuvieron al general Carlos A. Martínez, que fue jefe de Inteligencia del Ejército 

El jefe de Inteligencia del Ejército al momento del golpe de 1976, el general de división retirado Carlos Alberto Martínez, fue detenido hoy por orden del juez federal Daniel Rafecas, imputado por delitos de lesa humanidad contra más de un millar de víctimas, entre ellas el ex delegado de Juan Perón, coronel Bernardo Alberte, asesinado en la madrugada del 24 de marzo de ese año.

Martínez fue apresado en su casa y trasladado a los tribunales federales de Retiro, donde fue indagado y se aprestaba a pasar la noche en prisión tras haber permanecido más de tres décadas indemne a numerosas denuncias por su rol, primero al frente de la Jefatura II(Inteligencia)del Ejército, y desde 1978 a 1983, como jefe de la SIDE.

Cuando en 1989 Carlos Menem asumió la Presidencia, puso al frente de la SIDE al periodista Juan Bautista "Tata" Yofre, quien a su vez nombró a Martínez director de la Escuela de Inteligencia del organismo.

La semana pasada, la justicia ya había allanado su domicilio, donde se encontró documentación relativa a sucesos de la época, como partes de inteligencia, en medio de un total desorden.

La misma acaso podría esclarecer el importante papel que se supone le cupo a Martínez en la intervención de los militares argentinos en Centroamérica y la conformación de los "contras" que lucharon contra el gobierno sandinista de Nicaragua desde Honduras a comienzos de los años '80, dijeron a Télam fuentes de la querella.

Martinez fue denunciado por la familia de Alberte, quien fue primero su edecán y luego su delegado personal durante el primer tramo de la dictadura del general Juan Carlos Onganía (1966-1970) para ser asesinado en momentos en que se consumaba el golpe de estado cívico-militar, en la madrugada del 24 de marzo de 1976.

"Alberte había sido un militar prusiano, muy exigente con sus subordinados, y había respondido con gran disciplina y encomianle voluntad a los requerimientos de un Perón exiliado, lo que le había hecho privilegiar a los sectores más combativos del movimiento y le había ganado el odio irreductible de los militares gorilas", dijo el escritor Teodoro Boot, un estudioso de la correspondencia entre Perón y Alberte.

Acaso por eso, Alberte fue uno de los primeros blancos de la "Operación Aries" como llamaron los golpistas al golpe militar. Alberte murió al ser arrojado por una de las ventanas del sexto piso de un edificio de La Recoleta luego de que irrumpiera en el mismo un comando vestido con verdes ropas de fajina.

También se le atribuye el secuestro y desaparición del intendente de Marcos Paz en 1976, Oscar Felipe Sánchez, y otras seis personas, así como el secuestro de un grupo de profesionales y empleados pertenecientes a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CoNEA).

La investigación de estos delitos forma parte de la megacausa del Primer Cuerpo del Ejército, en la que Rafecas imputó a Martínez su participación en el “plan sistemático de represión implementado luego del procesamiento de la información obtenida en los interrogatorios mediante la tortura a detenidos, la infiltración, el análisis de la documentación y demás material capturado en los procedimientos de detención ilegal”.

Con dicho material, y bajo el mando de Martinez, se realizaba la llamada “apreciación de inteligencia” y determinación de “blancos” que guiaban las acciones a seguir.

La imputación al militar se extendió a los padecimientos de más de un millar de víctimas privadas ilegalmente de la libertad, la aplicación de torturas en centro clandestinos de detención, su desaparición y homicidio.

 Las víctimas estuvieron en los centros de detención conocidos como Club Atlético, Banco, Vesubio, Superintendencia de Seguridad Federal (SSF), Garage Azopardo, Cuatrerismo-Brigada Güemes, Comisaría de Monte Grande, Automotores Orletti, Hospital Posadas, Sheraton-Comisaría de Villa Insuperable, Comisaría Primera de Junín, la cárcel en construcción de Junín y el destacamento de Morse, entre otros. 

3 comentarios:

  1. Aguinaldo en 4 cuotas para todos y todas.

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  2. OSCAR GUSTAVO IGOUNET11 mar. 2015 17:28:00

    Conocí bastante al Mayor Bernardo Alberte. Mi padre, quien también estuvo preso en casi todas las cárceles de la revolución Libertadora, fue su amigo. En la década del 70 lo veíamos con asiduidad en su famosa "Limpiería del Socorro". Yo ya era abogado (recién recibido) y acompañaba a mi padre cuando se juntaba con sus amigos a contarse recíprocamente anécdotas. Alberte era un soldado, al igual que el Grl Perón y que mi padre (los Igounet somos casi todos oficiales del Ejército y peronistas sin excepción). Alberte estaba molesto con el gobierno de Isabel, pues había perdido parte de su ascendiente político. Había sido reemplazado por otro gran peronista, el Cnl Jorge Osinde, lo que lo mantenía malquistado con López Rega. Vivía cerca de la Basícilica de Ntra Señora del Socorro y cerca, también, de su afamada y exclusiva "limpiería" (tintorería de alta gama). Conocí su departamento y lo visité con mi padre muchas veces, incluso a poco de ocurrir su muerte. El Mator Alberte amaba al Ejército, al igual que todos sus amigos y camaradas. De allí que, cuando lo fueron a detener, no lo hizo una patota de civil, sino una comisión de uniforme. Supimos, pues estuvimos en corrillos con parientes y amigos, incluso en su casa, que el Soldado (con mayúsucula) Bernardo Alberte advirtió que iba a ser detenido, fiel a su espíritu indómito e incorregible, intentó huir por la ventana y se deslizó hacia el costado pisando una especie de cornisa apenas saliente (en el contrafrente de su depto). Y fue en esas circunstancias en que perdió pie y cayó al vacío. Sólo. Ningún camarada lo empujó, y menos aún lo tiró por la ventana. El hecho de que la comisión haya estado compuesta por personal militar de uniforme, demuestra a las claras que no se trató de una tarea clandestina. Yo lo sé porque me lo contaron sus más íntimos allegados en 1976, estando yo en compañía de mi padre. Lo último que se podía pensar - era impensable - era la versión que aquí leo, estupefacto. Versión que, estoy seguro, el Sr Mayor don Bernardo Alberte, desmentiría sin dudar. Ignoro los motivos para hacer circular la humillante historia de que fue tirado por sus camaradas por una ventana. No. Él no se rindió. dio su vida intentando no caer prisionero, pues tal es un principio universal del oficial de cualquier Ejército. Y, reitero, el Mayor Alberte, era un Oficial Jefe con mayúscula. Me apena que se intente desdibujar su arrojo y su señorío ante situaciones de riesgo, que son las situaciones a las que estamos preparados desde niños, los hombres de armas. Mi mayor, donde quiera que Ud. esté, al lado de Ntra Sra de la Merced, nuestra virgen generala, no me cabe duda que murió Ud tan libre, como vivió. Y lamento que se haya tergiversado con fines inútiles, su heroico final. Lo recuerdo siempre con admiración. Oscar Gustavo Igounet

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