miércoles, 3 de noviembre de 2010

CARTA GENERACIONAL


Por Federico Sironi

Estimada Presidenta, compañera:

Estas breves pretenden ser parte de un “nosotros” generacional. Por eso, independientemente de los roles que asumimos hoy, le hablamos desde el llano.

Es que al encontrarnos con el llanto de nuestros hijos ante la muerte de su marido, inevitablemente recordamos nuestras luchas juveniles. Y aquellos de nosotros que no tenemos hijos hallamos en esos jóvenes los propios. Casi no es necesario aclarar que también lloramos, y los que no pudimos hacerlo fue porque tempranamente nos familiarizamos con la muerte.

Tratamos ahora de escribir con sinceridad, y no recurrir a una adjetivación ampulosa, pero tampoco queremos ser prosaicos y ofender nuestra lírica, que en una época fue una épica.

Todos nos encontramos en la plaza y hasta estaban los fantasmas de nuestros compañeros muertos, también los de los conversos.

Alguien dijo allí citando a un ensayista español que la muerte es el recuerdo que nos queda de una compañía que existió, como del fuego queda la ceniza. Usted ha perdido un compañero, pero en este caso no hay ceniza. Hay un fuego renovado. La lluvia incesante durante las exequias no pudo compararse con el llanto de la juventud que hizo crecer el diluvio, y el de otros sectores sociales desprotegidos generalmente por la sociedad y el estado, como los pobres y los viejos. Tal vez nunca antes pudo verse semejante aclamación de dolor. Por eso ese ataúd llevaba –parafraseando a Leopoldo Marechal–, no la pesada carne de un hombre muerto, sino la sutil materia de un poema concluido. Un poema concluido que así entró en la historia.

Por eso no cabe análisis político alguno, dejamos eso para esa fauna variopinta de hipócritas.

Sabe Señora, todos nosotros somos luchadores o alguna vez lo fuimos, y perdimos infinidad de batallas así como ganamos otras. Y estamos dispuestos a afirmarnos en el desafío que lleva usted adelante a la luz de los ojos que supieron ver una nueva realidad, los cuales están todos juntos militando en el proyecto del gobierno. Eso no es una casualidad.

Su esposo restauró la política y dio alegría, palabra de origen griego que también significaba verdad.

En Néstor Kirchner hubo verdad y alegría, y fue el padre que nuestros hijos supieron encontrar, pues expresaba la natural rebeldía que hoy nos deja ver el mar bajo el asfalto  que ellos caminaron en todas las marchas, el mismo que nosotros caminamos ungidos por los ideales que siempre defendimos.

Y si es verdad que hay una victoria en el futuro, encontrará a su marido en la eternidad.

Finalmente, solo podemos decirle gracias.

6 comentarios:

  1. Muy bueno!! Sintetiza perfectamente mis sentimientos

    M.D.Santini

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  2. Una vez más, me siento orgulloso de ser seguidor de sus palabras y de ser parte (lamentablemente a la distancia)del colectivo MPB.
    Abrazo Peroncho mio y de mi caniche peronista del cual ya vio foto.
    Rodrigo Mas
    de www.bastadepensamientounico.blogspot.com

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  3. Compañero, sea lo más subjetivo posible y si quiere putear, putée nomás.

    Luego de esta invitación informal (y sorpresivamente tentadora) debo reconocer que desde el nombramiento al Poder Ejecutivo de la familia Kirchner han habido grandes cambios en el país que muchos no apreciarán hasta pasados unos años así como cabe destacar la tranquilidad que se siente al ver que estamos, después de tanto tiempo, en buenas manos.

    En esta oportunidad me veo moralmente obligado a dar a conocer un hecho que me deja tristemente preocupado. Hace exactas 2 noches fue que, llegando a mi hogar ubicado en Caballito y montado en mi sencilla bicicleta, caminaba en mano contraria quien escribió estas devotas palabras a la Sra. Cristina. ¡Cuánta pasión en tan pocas palabras! Pero no toda pasión parece reflejarse en el sentido común del bien. Fue esa noche que ambos transcurríamos por la vereda que el conocido poeta me imperó: "Con la bicicleta por la calle...", a lo que me limité a agradecerle con un simple vocablo para no detenerme y explicarle que esa era la cuadra de mi casa. Cual fue mi sorpresa al oir en mi espalda gritos desaforados: "Frená", "Date vuelta" y similares. No más detuve la marcha y contemplé mi retaguardia que tenía encima a un hombre potente de cuerpo (y ahora se, no sólo hábil de mente, con arte en el alma). Es el día de hoy que no comprendo cómo alguien que menciona textualmente a "...otros sectores sociales desprotegidos generalmente por la sociedad y el estado..." puede golpear a un jóven y ocasionarle no solamente leves lastimaduras si no que la rotura de su vehículo. Si señor! Un vehículo ganado con el sudor de la frente, como sólo un trabajador sabe hacer. No obstante eso, jamás se disculpó correctamente, y aún no se hizo cargo de los daños. Me sentí totalmente defraudado e invadido. ¿Es este el País que quiero? ¿Esta es la Ciudad donde vivo? ¿Acaso me violentaron en mi propio barrio? Más sorpresiva que la invitación a putear (agradecido la rechazo, no es mi estilo) es mi jeta cuando me entero que este señor es poeta y Peronista. Aceptaré cualquier crítica que deje como resultado la unión entre compañeros... ¿No hay ya suficientes enemigos fuera y dentro del país como para tener éstas reacciones? ¿Será que el General impartía sentimientos de Patria golpeando y destruyendo las propiedades del pueblo?

    Temo que ha habido una confusión: no encuentro aún la lógica de este suceso y apenas puedo dilucidar el ápice de compañerismo en todo esto.

    Hay algo de cierto, la situación me dió un encontronazo con gente que lucha por lo mismo.

    ¡Que sea el trabajo quién nos levante como Pueblo y como Nación! ¡Sólo unidos venceremos!

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  4. Pues bien, voy a ser subjetivo pero no utilizaré insultos.

    Digame una cosa Sr. Sironi: ¿Son esos jóvenes a los que usted se atrve a llamar hijos propios los que acostumbra a golpear por la calle por un simple entredicho?

    Como dije más arriba, no voy a utilizar insultos, pero me voy a permitir tildarlo de caradura, hipócrita y mal educado. Hipócrita en sus palabras al escribir sobre la juventud de esta manera y luego ajusticiar al primer jóven que le contesta algo que no le gusta.
    Pero hipócrita también en sus actos: se cree usted en derecho a reclamar que alguien no circule por la vereda en bicicleta, pero no sólo no está dispuesto a una réplica sino que además termina ajusticiando al "delicuente" por mano propia. Su delito es claramente más grave que aquel que dio origen al hecho.

    La gente como usted lamentablemente abunda en nuestro país y por gente como usted es que el esfuerzo del estado, y de nuestra presidenta se ve mal reflejado en la sociedad y en las palabras del joven ajusticiado.

    Ya que está tan familiarizado con la muerte, ¿por qué no le hace un favor a la juventud y se retira de este mundo? Librenos a todos de su persona, su hipocresía y sus actos Federico. No son bienvenidos dentro del modelo. Hasta nunca.

    Federico Miguel Furmento
    (Residente del barrio de Caballito)

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  5. Pues bien, voy a ser subjetivo pero no utilizaré insultos.

    Digame una cosa Sr. Sironi: ¿Son esos jóvenes a los que usted se atrve a llamar hijos propios los que acostumbra a golpear por la calle por un simple entredicho?

    Como dije más arriba, no voy a utilizar insultos, pero me voy a permitir tildarlo de caradura, hipócrita y mal educado. Hipócrita en sus palabras al escribir sobre la juventud de esta manera y luego ajusticiar al primer jóven que le contesta algo que no le gusta.
    Pero hipócrita también en sus actos: se cree usted en derecho a reclamar que alguien no circule por la vereda en bicicleta, pero no sólo no está dispuesto a una réplica sino que además termina ajusticiando al "delicuente" por mano propia. Su delito es claramente más grave que aquel que dio origen al hecho.

    La gente como usted lamentablemente abunda en nuestro país y por gente como usted es que el esfuerzo del estado, y de nuestra presidenta se ve mal reflejado en la sociedad y en las palabras del joven ajusticiado.

    Ya que está tan familiarizado con la muerte, ¿por qué no le hace un favor a la juventud y se retira de este mundo? Librenos a todos de su persona, su hipocresía y sus actos Federico. No son bienvenidos dentro del modelo. Hasta nunca.

    Federico Miguel Furmento
    (Residente del barrio de Caballito)

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  6. Muy lindo texto federico. Saludos de Lic. y Prof. Letras UBA Gaston Espaniol. pd en marzo 2013 me recibo de Abogado, solo me falta dar Derecho administrativo con el Dr. Garcia Mira ...

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Volvemos a dejar libre la posibilidad de comentarios. Estuvimos obligados a moderarlos por la cantidad de trolls que intentaban desvirtuar el debate. Pero bueno, preferimos que sean ustedes mismos los que, coincidan con nosotros o no, pero perticipan de buena leche; quienes ignoren a los tontos o maquinas de ensuciar, hasta que eliminemos su mugre.